domingo, 22 de junio de 2014

A new horizont

Vaya mucho tiempo sin escribir nada en el blog, ni en ningún lugar que no sea una hoja de examen o un folio en blanco de apuntes. El agobio que tenía hace un mes tuvo como fruto la satisfacción de aprobar segundo de bachillerato. Si

También se acabó el agobio de la PAU. Noches sin dormir, apuntes por los suelos... todo eso se acabó.

Pero ahora hay un tercer agobio. El tercer agobio no es fácil reconocerlo. Si pasas una hora estresado, quizás empezarás a notarlo en el suelo de madera y en los bastos astillados armarios que había detrás del escritorio. Está en el peso del reloj de pared, que conservaba recuerdos de sus dulces melodías que ya nunca repetiría, pues estaba apagado. Está en el lento paso de las hojas llenas de anotaciones a mano. Y está en las manos del hombre que miraba desesperado, en Internet, qué notas necesitaba para entrar en su carrera. Este agobio es mucho más grande que los demás, mas fuerte, más duro. Es un agobio que nunca puede ser ahogado. Es un agobio que ningún hechizo podrá aplacar. Ninguna Triada me salvará del infierno que se desata sobre mí, excepto mi propio agobio. Mi propio 24





El Monstruo

Tengo algo dentro de mi que no me quiere dejar en paz. Ayer saqué toda la toxicidad que llevo dentro, algo que desde hacía más de un año cr...