miércoles, 5 de febrero de 2014

Carta a un amigo

Querido amigo.

Se que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablamos y nos sinceramos como solíamos hacer, pero no me he olvidado de todas las cosas que decíamos, de nuestros sueños y preocupaciones. Muchas veces recuerdo cuando no teníamos nada de que preocuparnos y nos íbamos a tu casa a hacer lo de siempre, lo que a ti te encantaba hacer. Siempre habías preparado algo nuevo, un nuevo juego. Yo siempre te envidaba por tu imaginación y porque sabías dibujar genial. La última vez que hablamos cara a cara parecía que los años no habían pasado y tu seguías preparando juegos y dibujando, jugando en el salón con los dados desperdigados y tirados en el suelo con tu hermano. Parecía que nada había ocurrido, que nunca te habías ido y que a mi nunca me había pasado nada de lo que me ha ocurrido desde que te fuiste. Porque, aún que nunca te lo dijera, tú eras lo único que tenía de verdad, tú y tu mundo, un mundo en el que yo podía abstraerme; y cuando te fuiste me quedé solo, huérfano. Pero a pesar de tu ida nunca te fuiste del todo, todos los meses hablábamos y eso me dio fuerzas para seguir solo. 
Un día todo empezó a irme bien, ya no te necesitaba, encontré a gente de verdad y volví a ser persona por primera vez desde que te fuiste.
Nunca he entendido porque a ti parece que no te importan casi las relaciones con los demás. Nunca has intentado estar con una chica, tampoco te ha importado, te envidio. Yo siempre he necesitado el cariño de una chica y ya sabes lo que he sufrido por eso, pero amigo, eso ya no me pasa, ahora estoy feliz gracias a lo que me hizo sufrir antes en el pasado. ¿Te acuerdas de mis titas? Están ya muy viejas, da mucha pena verlas; tienes que ver como ha quedado mi casa después del incendio y la voz que tiene mi padre después de la operación. Se que has empezado el módulo de civil, yo sigo en segundo, el último año. He seguido leyendo cómics y por ti me he comprado el Munchkin tengo ganas de dejarte los cómics y jugar una partida contigo. Que sepas que me hizo mucha ilusión cuando me enteré que has empezado a jugar al rugby por mi.
El tiempo pasa y seguimos sin vernos, como si nos hubiéramos olvidado. Espero que tengas en cuenta que nunca olvidaré a quien una vez fue la única persona que estaba conmigo, nunca lo olvidaré por mucho que ahora ya sea feliz y conozca a gente que me apoye. Espero que seas feliz.

No me olvido, Carlos. 

Hacía mucho que no escribía para mí. Me paso el día haciendo cosas para mi, por mi egoísmo y vagancia, pero no escribir, eso nunca. Seguram...